En la fachada figuraban el escudo real y los de Cataluña, León y Barcelona. Debido a la coincidencia con la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en Barcelona no participó ningún país de Hispanoamérica. Desde que terminó el Mundial, Youssef En-Nesyri, del Sevilla, ha marcado nueve goles en 13 partidos como local en todas las competiciones, un gol cada 106 minutos. Ha sido comparado con su compatriota Patrick Vieira, tanto en estilo como en las capacidades físicas. Tanto el edificio como la torre se desmontaron después de la Exposición y se reconstruyeron en Berga, donde el pabellón sirvió de escuela hasta la Guerra Civil, siendo derruido el conjunto a principios de la década de los años 1960. En la actualidad existe un proyecto para reconstruir la torre junto al Museo Olímpico, cerca de su ubicación original. Durante la Guerra Civil sirvió como prisión, y posteriormente fue un refugio de indigentes y reclusión de inmigrantes pobres, principalmente andaluces, a espera de su expulsión a sus lugares de origen.
Conocido actualmente como Palacio de Albéniz, albergaba la representación de la Casa Real española. Obra de Antoni Darder de 1927, tenía una superficie de 5000 m², situado entre el Pabellón Real y el Palacio de las Misiones. Obra de Antoni Darder, tenía una superficie de 5000 m², dedicados a dar a conocer la labor de las instituciones misioneras, que prepararon stands con maniquíes que reproducían escenas de costumbres y de labor misional. Obra de Antoni Darder, con una superficie de 4500 m², estaba destinado a la representación del Gobierno y los distintos ministerios. Con una superficie de 2350 m², estaba dedicado a la representación de las diputaciones provinciales españolas. Pabellón del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos: representación del país que posteriormente se llamaría Yugoslavia, fue obra del arquitecto Dragiša Brašovan, situándose junto al Palacio Nacional. Pabellón de Francia: obra de Georges Wybo, de estilo clasicista con elementos de art déco, se encontraba junto al Palacio de Alfonso XIII. Se encontraba entre la Fuente Mágica y el pabellón de Barcelona, frente al Palacio de Alfonso XIII. Con una superficie de 4500 m², se encontraba en la avenida de Montanyans, junto al Palacio de las Diputaciones.
Edificio de volumen único y planta rectangular, semejante a una nave industrial, pasó casi desapercibido durante el certamen, siendo una de las obras menos logradas de Mies y una de las últimas donde realizó muros de ladrillo, pasándose desde entonces al vidrio. Pabellón de Suecia: obra de Peder Clason, como el resto de pabellones escandinavos era de madera, con planta rectangular y una estructura geométrica inscrita dentro de las corrientes de vanguardia del momento, como el neoplasticismo. Pabellón de Argelia, Tunicia y Marruecos: estos tres territorios magrebíes, entonces colonias francesas, se presentaron con un pabellón de estilo islámico, con un cuerpo central rematado por una cúpula y dos secciones laterales con arcadas, una de ellas con un minarete. El edificio era de planta rectangular, con una cúpula octogonal inspirada en el Renacimiento italiano. De estilo clásico, la fachada principal estaba dividida en tres secciones, la central con una columnata de acceso y una cúpula nervada sobre un tambor decagonal. Destacaba junto a la puerta de entrada una gran torre de madera de forma cónica, coronada por tres discos horizontales superpuestos; se la denominaba «Funkis», abreviatura en sueco de funcionalismo a comienzos del siglo XX.
Pabellón de Hungría: obra de Dénes György y Nikolaus Menyhért, estaba formado por dos cuerpos rectangulares, con una torre sobresaliente en forma de prisma. Pabellón de Rumanía: obra de Duiliu Marcu, tenía planta rectangular, con una torre lateral y cubierta a dos aguas, con revestimiento de madera y estuco. Con una superficie de 26 000 m², tenía planta rectangular formada por tres naves cubiertas por módulos cuadrados con aperturas en forma de claraboyas. Pabellón de Dinamarca: obra de Tyge Hvass, era un diedro de madera rojiza y tejado a dos aguas, evocando una típica casa de montaña danesa. Pabellón de Noruega: obra de Ole Lind Schistad, era de madera, como el danés, evocando igualmente una construcción de montaña, con ventanas de porticones y cubierta inclinada. Los números decían que el Atlético tuvo la pelota un 62% del minutaje, pero era el Athletic el único que proponía. El Athletic está subiendo el nivel. ↑ Ecos del Balón (ed.). La delantera no llega al balón porque Oihane aguanta la posición para evitar el disparo de la delantera.